Del table dance a las deudas legislativas: El show de Zenyazen Escobar en el Congreso

NACIONAL - INTERNACIONAL

28 de Mayo de 2026


El diputado de Morena, conocido en su pasado como "Tarzan Boy", protagoniza un bochornoso espectáculo en el pleno tras ser señalado por ingresar en estado de ebriedad; la oposición le exige una prueba de "antidoping".
La decadencia legislativa tiene rostro, apellido y un alias que lo persigue desde las pistas de baile: Zenyazen Escobar García. El hoy diputado federal por Morena volvió a poner en evidencia la absoluta falta de seriedad y nivel de la bancada oficialista al protagonizar un vergonzoso altercado en la máxima tribuna del país, luego de ser acusado formalmente por legisladores de la oposición de encontrarse en presunto estado de ebriedad durante la sesión.

El zafarrancho comenzó cuando miembros del bloque del PAN y del PRI notaron un comportamiento errático y violento en el morenista, lo que de inmediato encendió los ánimos en las curules. Al grito unísono de “¡antidoping, antidoping!”, la oposición exigió que el diputado fuera sometido a exámenes toxicológicos para frenar lo que consideraron una falta de respeto criminal al recinto parlamentario. Lejos de actuar con la cordura que exige su investidura, Escobar García reaccionó de forma soberbia, retando a los presentes a que revisaran su termo de la marca Yeti para verificar si contenía alguna sustancia alcohólica, condicionando su dignidad a una disculpa pública.

Este penoso incidente no es un hecho aislado, sino el reflejo de una trayectoria marcada por la improvisación de un partido que premia la lealtad ciega por encima de la capacidad. La memoria pública de Veracruz no olvida los orígenes de Zenyazen, ampliamente documentados en imágenes que circulan en redes, donde se muestra su pasado como stripper bajo el nombre artístico de "Tarzan Boy". De los centros nocturnos saltó, gracias al compadrazgo en el gobierno de Cuitláhuac García, a la mismísima Secretaría de Educación de Veracruz (SEV), dejando un rastro de rezago educativo que hoy remata con espectáculos de cantina en el Poder Legislativo.

Resulta inadmisible que quienes tienen la responsabilidad de reformar las leyes del país utilicen la tribuna para amagar con "subirse al ring" o para ocultar botellas bajo envases térmicos. El comportamiento de Zenyazen Escobar no solo insulta a la ciudadanía que paga su dieta legislativa, sino que confirma la calaña de los perfiles que Morena ha encumbrado al poder: personajes sin preparación ni decoro que confunden el debate de ideas con los espectáculos de barra que solían animar. ¡México necesita legisladores de altura, no bufones de clóset que huelen a alcohol!

Ver a Zenyazen Escobar García aferrado a un termo Yeti mientras le exigen un antidoping y es escoltado por guardias de seguridad para sacarlo del recinto, es la viva estampa de la degradación institucional. El 'Tarzan Boy' de la política mexicana demuestra que, por más que se vista con traje de diputado, su incapacidad y sus desplantes de cantina siempre lo van a delatar ante un pueblo harto de la simulación morenista.

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